Nombre: Cervantes
Categoría: Explorador
Alineación: Ninguna
Raza: Yordle
Edad: Desconocida
Este pequeño bribón es el guía más reputado del Viejo Continente. O al menos, eso asegura él... No obstante, parece tener una cierta facilidad en perder las cosas importantes en esa enorme bolsa que lleva siempre a la espalda. Pero, ¡qué importa! ¡Lo esencial es el instinto!
Cervantes pertenece a la raza mística de los Yordles, presuntamente extintos desde hace siglos. Estos pequeños peludos fueron unos grandes innovadores en todos los campos que tocaron: ingeniería, medicina, forja, literatura e incluso magia. Sin duda, eran la promesa de una civilización emergente, dotada de un gran ingenio e intuición natural. Por desgracia para ellos, en algún momento algo salió mal. Se dice que los Duk´zarist invadieron la más grande e importante de sus ciudadelas clandestinas para llevar a cabo una peligrosa operación militar. Los Yordles, intimidados por el poder de los elfos, se vieron obligados a recluirse en sus hogares a la espera de que los invasores se marchasen cuanto antes y sin causar demasiado daño. Durante casi un lustro los Duk´zarist convivieron con los Yordles en calidad de clase dominante. Esta situación terminó por extremizarse, hasta el punto de que un gran número Yordles fueron reducidos a un estado cercano a la esclavitud cuando los elfos empezaron a exigir de ellos una contribución productiva a la ciudadela. Los grandes ingenieros y forjadores Yordles pasaban días enteros en sus talleres, satisfaciendo los caprichos de sus nuevos supervisores, mientras que los que no podían aportar algo de interés, fueron desterrados de su hogar o simplemente eliminados.
La oscura historia habla de un rebelión, de unas armaduras vivientes que algunos Yordles privilegiados fabricaron clandestinamente. El resultado desastroso: lo que quedaba de su sociedad fue destruido hasta los cimientos, y los Yordles supervivientes se dispersaron definitivamente. Los Duk´zarist lograron ganar la batalla interna, pero justo cuando la victoria parecía un plato seguro, el Imperio de Abel cayó sobre ellos como un martillo de mil demonios. Los imperiales habían tenido noticia de las operaciones que los elfos maquinaban en la ciudadela, y no dudaron un instante en reducirlo todo a cenizas. Para entonces, los Yordles ya se habían marchado. Al menos, los que habían logrado escapar.
Cervantes no vivió aquello. Siglos después, él se crió en Chaville, donde pronto fue acogido por un poderoso invocador de Samael llamado Covel. Le sirvió durante años, así como a la organización. El Yordle, siguiendo instrucciones de su señor, recibió y acogió a la invocadora Kaaria y a su amiga Seren cuando escaparon hacia Gabriel. Desde entonces, ha permanecido al lado de Kaaria, demostrando a diario que, a pesar de todo, tiene un gran sentido de la lealtad. Y que le chiflan las setas. Seeeeetas...


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